Helado de albahaca tailandesa y regaliz

¡Hola Canallas!

Bueno, como habéis comprobado, este mes he estado un poco desconectado…que dura es la vuelta de las vacaciones. Pero, no hay problema, volvemos con una receta perfecta para curarnos la depresión post vacacional: un cremoso helado de albahaca tailandesa y regaliz. Una receta fácil, para todos los públicos, hecha sin heladera y con unos sabores complejos que no van a dejar indiferente a ningún paladar.

Y es que esta hierba aromática no es muy habitual en nuestros huertos y cocinas, aunque sí es bastante común en la cocina asiática, añadida en salteados, ensaladas y curris. Su sabor tampoco es muy habitual…lo más sencillo sería compararla al regaliz negro, con un ligero toque anisado y picante.

Os animo a cultivar esta hierba en casa, pues tiene unos cuidados bastante asequibles. Personalmente, yo la planté desde semilla en mi huerto y, todas las semanas, tiene nuevos brotes listos para ser usados.

Bueno, pues ahora que ya conocemos un poco sobre esta aromática tan diferente, vamos a preparar nuestro helado, ¿te animas? Aquí van los ingredientes:

Ingredientes (4 raciones)

-300 ml de nata para montar (mín. 35% m.g.)

-100 ml. de leche entera de calidad (si es fresca, mejor)

-2 yemas de huevo L

-40 gr. de azúcar

-30 gr. de miel

-30 hojas de albahaca tailandesa

-1 lima

-25 gr. de regaliz negro

En un cazo, ponemos la nata y la leche, junto con las hojas de albahaca y la piel de la lima. Llevamos a ebullición y dejamos reposar, tapado y fuera del fuego, durante 5 minutos. Colamos el líquido y reservamos.

Mientras infusiona la leche y la nata, batimos las yemas con el azúcar y la miel, hasta que espume y aumente el volumen. Vertemos sobre las yemas el líquido aun caliente y sin parar de remover, para que no cuajen. Una vez esté bien integrado, devolvemos al cazo y cocinamos a fuego mínimo hasta que empiece a espesar. Añadimos el regaliz picado lo más fino posible.

Una vez tenemos nuestra mezcla lista, la vertemos sobre un tupper bajo apto para congelador, y dejamos enfriar en la nevera.

Con la mezcla ya templada, la introducimos en el congelador. Y aquí viene la parte mas “tediosa” pero que, sin heladera, nos va a dar unos helados muy cremosos: Cuando pase una hora, sacamos del congelador la mezcla y, con un tenedor, removemos bien para romper todos los cristales que se hayan podido formar. No serán muchos, hemos utilizado 3 elementos que son bastante resistentes a la cristalización: grasas (nata y yemas), azúcar y miel. Este proceso lo tendremos que repetir, al menos, 4 o 5 veces cada media hora. El resultado merece la pena, un helado cremoso y fundente.

En Thermomix, vertemos la leche y la nata, y ponemos el cestillo con las hojas y la piel de la lima. Programamos 2 min., temp. varoma, vel. 3. pasado el tiempo, tapamos con el bocal y dejamos reposar 5 minutos. Quitamos el cestillo y reservamos el líquido fuera del vaso. metemos las yemas, el azúcar y la miel, y programamos 3 min., vel. 6, sin temperatura. Bajamos a vel. 3 y, por el bocal, añadimos el líquido caliente poco a poco. Con la mezcla ya homogénea, programamos 6 min., vel. 3, temp. 65 ºC. A partir de aquí, seguimos los mismos pasos que en párrafos anteriores.

Y ya podemos disfrutar de nuestro helado, ya sea solo o en cucurucho. Ya tienes una opción refrescante, diferente y muy sabrosa para un postre delicioso.

¿Te ha gustado la receta? ¿Conocías la albahaca tailandesa? ¿Cómo la utilizas para cocinar? Cuéntamelo en los comentarios, dale al me gusta y comparte en las redes sociales. Y, como siempre, ya sabes: si se acaba el mundo, que nos pille en la cocina.