Tartar de tomate

¡Hola Canallas!

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Esta semana empezamos nuevo menú muy veraniego, y lo vamos a hacer enterito con uno de mis ingredientes favoritos: el tomate. Empezamos con este entrante, un refrescante tartar de tomate, pero vamos a tener un principal y un postre en el que va a ser el protagonista. Por supuesto, vamos a utilizar diferentes variedades y formas de cocción que nos van a permitir apreciar su versatilidad y todos los matices que puede aportar a un gran número de recetas. Eso sí, siempre tomates de calidad, de temporada, de los que saben a tomate y no a plástico…ya me entendéis.

Además, ¿hay algo que represente más el verano que esta fruta? Sí, no me he equivocado, fruta. Por diferentes razones que no vienen al caso (o sí, no se), el tomate es considerado un fruto, aunque también es aceptado como hortaliza por sus usos culinarios.

Como tantas cosas buenas, la historia del tomate comienza en Sudamérica, en concreto en la zona costera de Perú, donde se remontan cultivos aztecas del 700 a. de C., donde era conocido en lengua nahuatí como “tomatl”.

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En el Viejo Continente lo conocemos desde principios del siglo XVI, a bordo de los navíos españoles que venían de las Américas, aunque su aceptación inicial no fue muy buena. De hecho, hasta bien entrado el siglo XVIII, no fue desmentida su toxicidad (en el siglo XVI la botánica le incluía en la misma familia que la mandrágora), lo que permitió su rápida aceptación en las mejores cocinas por su sabor y propiedades beneficiosas.

En cuanto a sus valores nutricionales, el 95% de esta fruta está compuesto por agua, por lo que es muy hidratante y saciante. Es anticoagulante, fuente de vitamina C, A y K, además de ser rico en potasio, zinc y hierro.

¿Qué más podemos pedir a nuestro rojo amigo? Pues que, además, esta delicioso de cualquier manera: crudo, asado, en salsas, deshidratado…

Ya solo nos queda conocer los ingredientes para preparar esta rápida, refrescante y deliciosa receta ¿Te quedas? ¡Pues vamos con los ingredientes!

Ingredientes (2 raciones)

-2 tomates de la variedad “corazón de buey”

-1 cebolla dulce

-15 aceitunas negras sin hueso

-10 alcaparras

-2 yemas de huevo

-2 cdas de mostaza Dijon

-1 cdta de tabasco

-1 cebolleta verde

-6 lonchas finas de jamón serrano (opcional)

-Sal, pimienta negra y AOVE

En primer lugar vamos a preparar el tomate. Con un cuchillo bien afilado o de sierra cortamos en concasse (en cubitos pequeños), desechando las semillas (¡no las tiréis! reservadlas para cualquier guiso o para comer tal cual) y ponemos en un colador para eliminar el exceso de líquido bien tapado y en la nevera.

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Por otro lado, vamos a preparar el crujiente de jamón serrano. En una bandeja de horno colocamos las lonchas bien estiradas con un peso encima y las secamos en el horno a 180 ºC durante 15-20 min. Sacamos, dejamos enfriar y trituramos con un mortero. Si tenemos Thermomix le damos unos golpes de turbo hasta tener una especie de sal gruesa. Reservamos a temperatura ambiente.

Por otro lado, picamos la cebolla, las alcaparras y las aceitunas del mismo tamaño que el tomate. Preparamos el aliño mezclando las yemas, la mostaza, el tabasco, un poco de sal y pimienta, y un chorrito de aceite virgen extra. Mezclamos bien y añadimos la picada anterior.

Si tenemos Thermomix, picamos los ingredientes con golpes de turbo hasta el tamaño deseado (no lo piquéis demasiado). Añadimos el aliño y mezclamos a vel. 1 hasta obtener una mezcla homogénea.

Una vez tengamos el tomate bien escurrido, añadimos a esta mezcla. Probamos y ponemos a punto. Con la ayuda de un aro de emplatar, ponemos el tartar en un plato sin presionar demasiado y, si queremos, terminamos con nuestra sal de jamón crujiente, un poco de cebolleta o cebollino y un buen chorrito de AOVE.

Nada más, así de simple, fácil y rico. A veces, cuando se tiene un buen producto, sobran los adornos…y el tomate es un productazo.

¿Te ha gustado la receta?¿Conocías los beneficios del tomate para tu salud?¿Y su historia? Cuéntamelo en los comentarios, dale al me gusta y comparte en las redes sociales. Y como siempre…ya sabes, si se acaba el mundo, que nos pille en la cocina.

P.D.: Os informo que participo con una receta muy similar para un concurso que busca la tapa oficial de La Etapa ciclista. Si os animáis, podéis votarla en el siguiente link.

¡Muchas gracias!

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