Crema de castañas y setas con su sal y brotes

¡Bonjour, Canallas!

Cada día empezamos a notar más ya el fresquito y, esta semana, os traigo una receta de cuchara para combatirlo: crema de castañas y setas. ¿Acaso existen dos ingredientes que nos recuerden más al otoño? ¿Quién no ha disfrutado de un cono humeante de castañas asadas de las típicas castañeras que aún pueden verse por Madrid? Incluso, los más afortunados, empiezan a desempolvar sus botas de montaña para ir al monte a recoger setas.

Además de otoñales, estos ingredientes son muy conocidos en la cocina francesa, de donde bebe esta deliciosa receta. Sencilla de elaborar, humilde, reconfortante, pero, sobre todo, rica. Eso sí, a pesar de que su elaboración no es para nada complicada, si os  tengo que advertir que lleva su tiempo, ya que pelar y preparar las castañas es una tarea lenta y, en ocasiones, algo tediosa. Por eso, os recomiendo que reunáis a los amigos, a la familia o a quien queráis, alrededor de la mesa con un buen cesto de castañas y que os echen una mano…si les invitáis a probar esta receta, seguro que la próxima vez serán ellos los que os pidan ayuda para prepararla.

Sobre nuestro ingrediente principal, la castañas, decir que nos acompaña desde tiempos 09112017-IMG_3123inmemorables. Estudios señalan que es originaria de los Balcanes, Anatolia y el Caucaso, y que lleva entre nosotros la friolera de 100 mil años. Ya en época clásica, se sabe que, tanto griegos como romanos, la usaban en distintas elaboraciones, sobre todo mezclándolas en ánforas con miel. Durante la Edad Media, fue un ingrediente fundamental en la cocina de conventos y monasterios, sobre todo molida en forma de harina.

Sobre sus valores nutricionales, hay que destacar su elevado contenido en almidones, lo que la hace bastante calórica. Este almidón va a ser el que va a hacer que nuestra crema tenga una textura exquisita sin necesidad de utilizar otro ingrediente. Además, es una excelente fuente de vitaminas C y B6, y también de potasio.

Bueno, pues, sin más, vamos a ver que necesitamos para prepara la receta. ¡Manos a la obra!

Ingredientes (3 servicios aprox.)

-25 castañas

-50 gr. de setas variadas deshidratadas (podéis utilizar setas normales al gusto)

-1 nuez de mantequilla o 1 buen chorro de aceite de oliva virgen.

-1 cebolla dulce

-1 vaso de vino tinto

-1 litro de agua

-2 rebanadas de pan de molde

-Sal y pimienta negra recién molida.

-Brotes de albahaca

En primer lugar, vamos a hidratar las setas en un vaso de vino. Si es necesario, se puede añadir un poco de agua para cubrirlas. Deben reposar a temperatura ambiente durante unas dos horas. Mientras tanto, con una puntilla, pelamos la cascara mas externa de las castañas.

09112017-IMG_3114En una cacerola, ponemos agua con un buen puñado de sal. Llevamos a ebullición y metemos las castañas durante, aproximadamente, 10 minutos. Apagamos el fuego y, con el agua aún tibia y la ayuda de la puntilla, quitamos la piel interna de las castañas, la de los pelitos, que nos puede llegar a amargar la receta. Reservamos.

En una olla, añadimos la mantequilla (o el aceite si queremos una receta vegana) y la cebolla finamente picada. Escurrimos las setas reservando el líquido y añadimos a la cebolla. Cuando ésta empieza a transparentar, añadimos el vino donde hemos hidratado las setas y dejamos reducir. Añadimos las castañas peladas y el agua y dejamos cocer a fuego medio durante unos 40-45 minutos, o hasta que las castañas estén bien tiernas.

Mientras tanto, asamos unas 5 castañas en el horno y trituramos en un mortero con un 09112017-IMG_3119par de setas deshidratadas y sal gorda. Cortamos dos rebanadas de pan de molde en dados y freímos en abundante aceite hasta que estén dorados. Reservamos para la presentación.

Trituramos las castañas y las setas y ponemos a punto de sal y pimienta. Servimos caliente y espolvoreamos la sal de castaña asada y setas y terminamos con unos picatostes bien crujientes y unos brotes de albahaca. Et voilà! ya tenemos una receta reconfortante, elegante y deliciosa con la que empezamos nuestro menú de inspiración francesa.

¿Te ha gustado la receta?¿Habías utilizado las castañas para cocinar antes?¿Cómo? Cuéntamelo en los comentarios, dale al me gusta y comparte en las redes sociales. Y, como siempre, ya sabes…si se acaba el mundo, que nos pille en la cocina.

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