Leche frita

¡Hola Canallas!

Pues esta semana nos toca postre, ¡y vaya postre!. Quien mas y quien menos, ha probado o ha oído hablar de algún postre tradicional que se ha transmitido de boca en boca por todos los miembros de la familia y que, poco a poco, están empezando a olvidarse. Pues hoy vamos a hacer un homenaje a esa cocina tradicional, de abuelas, de madres, con una riquísima leche frita. Este postre es fácil de hacer por la sencillez de sus ingredientes, pero si es cierto que requiere de cierta técnica y, sobre todo, paciencia.

Sobre su origen, es bastante incierto por lo común de sus ingredientes (leche, harina, 01102017-IMG_3006huevo y azúcar), pero es sobre todo típico del norte de España, donde se consumía en Cuaresma. En concreto, su nacimiento se sitúa entre Castilla y León y el País Vasco. Otros autores afirman que apareció en Galicia, donde es bastante habitual encontrar este plato en las cocinas más populares, mientras que Palencia se atribuye su paternidad definitiva.

En cuanto a sus valores nutricionales, es cierto que, con 100 Kcal. por ración, no es demasiado calórico como otros postre tradicionales típicos. Además, una vez dominemos la técnica para su preparación, es un postre bastante agradecido a las aportaciones propias, ya que, por ejemplo, podemos infusionar la leche con diferentes especias, utilizar leches vegetales o que no sean de vaca, etc.

Si buscáis más recetas de leche frita por la web, veréis que muchas utilizan maizena en lugar de harina de trigo. Esto facilita mucho su preparación pero, sinceramente, el sabor que aporta la harina de trigo cocida es insustituible. Por supuesto, como dice el refrán: “el que quiera peces, que se moje el culo” y utilizar harina normal va a requerir un poco más de nuestro tiempo y atención. Pero, contestando con otro refrán: “sarna con gusto, no pica”

Bueno, pues sin más, os dejo los ingredientes ¿lo teneis todo? ¡Pues manos a la obra!

Ingredientes (6 raciones aprox.)

-1 l. de lehe entera

-2 huevos

-120 gr. de harina

-120 gr. de azúcar

– 1 piel de limón sin parte blanca

-1 palo de canela

-100 gr. de azúcar glass

-50 gr. de canela en polvo

-1 pellizco de sal

Para rebozar:

-100 gr. de harina

-3 huevos

-Aceite de oliva suave.

En primer lugar vamos a preparar la masa. Separamos unos 400 ml. de leche y añadimos la harina removiendo continuamente con unas varillas hasta disolverla por completo. Añadimos los huevos bien batidos e integramos en la mezcla anterior y reservamos.

01102017-IMG_3011En una olla, añadimos la leche restante junto con la piel del limón, el palo de canela y el azúcar. Llevamos a ebullición y apagamos el fuego. Dejamos infusionar tapado durante unos 30 minutos mínimo. Pasado este tiempo, retiramos el limón y la canela y calentamos a fuego medio.

Cuando alcance temperatura, es el momento de añadir la primera mezcla que teníamos reservada SIN PARAR DE REMOVER con las varillas. Esto es muy importante para que no se queme ni se agarre al fondo la olla y nos llevará algo de tiempo, hasta que espese y coja una textura similar a la de una bechamel suave.

Una vez conseguimos la textura deseada (en mi caso, unos 20 minutos), vertemos la mezcla en una fuente con, mínimo, unos 2-3 cm. de profundidad. Truco: para que la masa no se pegue a la fuente, la remojamos con agua fría antes de verter la mezcla. Tapamos con papel film y reservamos en la nevera para el día siguiente.

Una vez la masa esté cuajada, la cortamos en cuadraditos o en la forma que mas os guste 01102017-IMG_3008y pasamos a rebozarla. Pasamos primero por el huevo batido, después la harina y procedemos a freír los trozos hasta que estén dorados. Reservamos sobre papel de cocina para absorber el exceso de aceite.

Para decorar, mezclamos el azúcar glass con la canela en polvo y pasamos los trozos por la mezcla. ¡Listo para comer!

¿Os ha gustado la receta? ¿Conocíais este postre tradicional? ¿Cual es vuestro postre clásico preferido? Cuéntamelo en los comentarios, dale a me gusta y comparte en las redes sociales y, como siempre, ya sabes, si se acaba el mundo…que nos pille en la cocina.

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