Flores de calabacín en tempura y rellenas de ricotta

¡Hola canallas!

Ya estamos bien entrados en septiembre y, por estas fechas (malditas para unos, santísimas para otros) y, aunque con algo de calor, podemos empezar a despedirnos de 11092017-IMG_2973nuestro amigo el verano: anochece antes, aparece alguna que otra lluvia y por las noches empieza a hacer algo de “fresqui”.

Para los hortelanos, es hora de recoger los últimos frutos de nuestros cultivos y preparar el terreno para la temporada de otoño e invierno. Para el resto de los mortales, es el momento de aprovechar los últimos frutos de temporada en los mercados y, dicho sea de paso, quitarnos algunos kilitos de más que hemos cogido durante las vacaciones y sus paseos al chiringuito.

Pues hoy os propongo una receta “gourmet” que, además de rica, va a solucionar estos problemas: Flores de calabacín rellenas de ricotta. Sí, sí, habéis leído bien: flores. Ezucchini-flowerl consumo de flores, aunque antiguo, está empezando a hacerse popular de nuevo gracias a la alta cocina. Y no es para menos pues, en muchos casos, su sabor es más concentrado que el del propio fruto en si. En este caso, la flor del calabacín tiene un gusto delicado, una textura crujiente y combina con numerosos ingredientes, pero con quesos blandos y suaves es especial. Además, podemos consumir tanto las flores macho como las hembras, lo que permite aprovechar las últimas inflorescencias de la planta que no van a llegar a convertirse en fruto.

En cuanto a valores nutricionales, tiene los mismos que el propio calabacín, lo que la convierte en un fiel aliado a la hora de quitarnos esas “lorcillas” veraniegas (sí, ya se que está rebozada pero…un caprichito no amarga a nadie).

Aunque aquí en España su consumo no sea muy popular, es ingrediente habitual en la cocina de numerosos países. En México es habitual encontrarla en varios guisos y como relleno de los famosos burritos, donde su sabor suave y ligeramente dulce, sirve para rebajar el picante característico de esta cocina. En Japón se suele servir en tempura como guarnición o formando parte de ensaladas. En Italia se preparan pizzas donde es protagonista, acompañando pastas y salsas varias, etc., destacando los buñuelos de flor de calabacín de la cocina provenzal de Niza.

Bueno, sin más preámbulos, vamos a empezar con la receta ¡vamos con los ingredientes!

Ingredientes (para 8 flores aprox)

-8 flores de calabacín

-350 gr de ricotta o requesón

-1 cda. de albahaca

-1 cda. de orégano

-1 cda. de tomillo

-1 cda de romero

-1 diente de ajo

-150 gr. de harina

-100 gr. de harina de maíz

-1 cdita. de bicarbonato sódico

-1/2 lata de cerveza bien fría

11092017-IMG_2976En primer lugar, vamos a preparar el relleno. En un cuenco mezclamos la ricotta con las hierbas y el ajo bien picados. Añadimos sal y pimienta y removemos bien. Dejamos reposas en la nevera tapado para que los sabores se integren bien.

Mientras tanto, limpiamos a fondo las flores de calabacín y, con la ayuda de unas tijeras finas o, si podéis, con los dedos, retiramos los estambres situados en el interior de las flores. Reservamos en agua bien fría mientras preparamos la tempura.

En un cuenco, mezclamos las harinas, el bicarbonato y la sal y, con unas varillas vamos añadiendo la cerveza poco a poco hasta obtener una masa ligera pero con consistencia que sea capaz de napar las flores.

Introducimos el relleno en una manga pastelera y procedemos a rellenar las flores hasta, aproximadamente, la mitad. Aprovecharemos las puntas para enrollarlas entre sí y cerrarlas.

Calentamos aceite a fuego medio – alto y empezamos la fritura. Es importante tener todo 11092017-IMG_2980a mano ya que necesitamos movernos rápidos para no convertir la textura crujiente y ligera de la tempura en un desastre. Primero pasamos las flores ya rellenas por la tempura y las cubrimos enteras, Pasamos rápidamente a la freidora o sartén, donde no quitaremos ojo para que no se nos quemen (recomiendo hacerlas de una en una). Cuando adquieren un cierto dorado, las retiramos sobre un papel absorbente. Espolvoreamos unas escamas de sal por encima y un poquito de perejil finamente picados y ¡listos!. Ahora ya las podemos disfrutar templaditas junto con la media cerveza que nos ha quedado (o una entera, lo que te pida el cuerpo)

¿Qué te ha parecido la receta? ¿Habías probado alguna flor comestible antes? Cuéntanoslo en los comentarios, dale al me gusta y comparte en las redes sociales. Y ya sabes…si se acaba el mundo, que nos pille en la cocina.

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