Carrot Cake

¡Hola canallas!

Hoy nos toca postre y, he de deciros, que éste bizcocho de zanahoria es uno de mis preferidos. Estoy seguro que muchos lo habréis probado, ya que es bastante popular, pero tenéis que saber que existen casi tantas variedades como bocas para comerlo: se le pueden añadir frutos secos como nueces o avellanas, pasas, manzana, se puede comer con o sin frosting…Lo que está clarísimo es que la jugosidad y ese típico sabor dulce que aporta la zanahoria es insustituible y lo que hace a este bizcocho tan especial. En esta ocasión lo hemos preparado con nueces y bastante especiado, y acompañado de una deliciosa cobertura de queso crema que hace que el resultado sea irresistible y que suaviza el toque punzante que nos aporta el jengibre.

Como siempre, os iba a hacer un breve resumen de las propiedades de nuestro ingrediente estrella, en este caso la zanahoria, pero ya lo hemos hecho en recetas anteriores, así que he pensado que os gustaría saber un poco más sobre la historia de este dulce postre ¿os apetece? ¡Pues vamos allá!

Como ya hemos comentado en alguna que otra ocasión, el uso del azúcar en repostería es un “invento” un tanto reciente. En la Edad Media, el acceso a este endulzante resultaba casi imposible, por lo que se recurría a frutas y hortalizas, tales como la propia zanahoria, el calabacín, la calabaza o la remolacha. De todas estas opciones, una de las más asequibles por su disponibilidad y facilidad de cultivo era la zanahoria, por lo que paso a ser ingrediente fundamental en numerosas recetas, tanto dulces como saladas.

Las primeras recetas que empiezan a parecerse a nuestra actual carrot cake aparecen a finales del siglo XVII en recetarios ingleses. Con el abaratamiento del cultivo y producción del azúcar, el uso de hortalizas en repostería empezó a quedar en el olvido, pero reaparece con fuerza a mediados del siglo XX, de nuevo en el Reino Unido, por el01072017-IMG_2891 racionamiento impuesto durante la Segunda Guerra Mundial.

Aunque esta receta es típica de la gastronomía americana (incluso tiene un día conmemorativo, el 3 de febrero), es un postre nacido en Europa, que llegó al nuevo mundo tras las sucesivas olas migratorias sucedidas tras la Segunda Guerra Mundial, donde alcanzó tal popularidad que los americanos decidieron adoptarla en su recetario (menos mal que Mr. Trump no andaba dando la vara en esos tiempos…)

Bueno, pues ya que sabemos un poco más sobre nuestra receta, vamos con los ingredientes ¡Ve precalentando el horno!

Ingredientes

Para el bizcocho:

220 gr. de harina (100 gr. integral, el resto normal)

3 huevos

180 ml. de aceite de girasol o aceite de oliva suave (o mezcla)

150 gr. de azúcar moreno

450 gr. de zanahoria rallada

2 cditas. de levadura química

1 cdita. de bicabronato

1 cdta. de esencia de vainilla

3 cditas. de canela en polvo

1 cdita. de nuez moscada

1 trozo de 1 cm de jengibre fresco rallado

1 pizca de sal

100 gr. de nueces o al gusto

Para la cobertura

100 gr. de mantequilla sin sal

300 gr. de azúcar glas

160 gr. de queso crema para untar

1/2 cdita. de esencia de vainilla

Ralladura de 1/2 limón

En primer lugar, vamos a pelar y lavar bien las zanahorias para poder rallarlas. No muy fino, queremos que al partir el bizcocho se vean los trocitos. Reservamos.

01072017-IMG_2895En un cuenco amplio, batimos los huevos junto con el azúcar. Una vez batidos, añadimos el aceite y mezclamos bien. A continuación, añadimos los ingredientes secos: harina, levadura y especias. Incorporamos a la mezcla la esencia de vainilla, la zanahoria y las nueces bien picadas. Mezclamos bien hasta conseguir una masa homogénea.

Engrasamos un molde y vertemos la masa. Horneamos a 160 – 180 ºC durante unos 40 minutos o hasta que este bien cuajado, prestando atención a la zona central, ya que la zanahoria aporta una considerablemente cantidad de líquidos que necesitamos evaporar.

Mientras tanto, vamos a preparar la cobertura. Batimos la mantequilla hasta que quede en consistencia pomada y añadimos el azúcar glas. Cuando la mezcla sea homogénea, incorporamos el queso, la ralladura de limón y la vainilla. Mezclamos y reservamos a temperatura ambiente.

Una vez horneado el bizcocho, dejamos enfriar y cortamos el bizcocho por la mitad con una sierra de repostería. Rellenamos con el frosting y cubrimos la superficie también con la cobertura. Para decorar, nosotros hemos puesto unas finas tiras de zanahoria y nueces 01072017-IMG_2896picadas. Sencillo pero delicioso.

¿Te ha gustado la receta? ¿Conocías el carrot cake? Deja tu comentario, dale al me gusta y comparte en las redes sociales y, ya sabes, si se acaba el mundo…¡que nos pille en la cocina!