Ensalada templada de kale y tempeh

¡Hola canallas!

Se acerca el veranito y, cada vez más, apetece comer algo ligero y fresquito. Esto es lo normal y está muy bien, pero, en muchas ocasiones, descuidamos la calidad nutricional de los alimentos que utilizamos para preparar nuestras ensaladas y sopas frías, ya sea por prisa, desconocimiento o, simplemente, pereza. El resultado: deficits nutricionales (sobre todo en la ingesta de proteína) y, sobre todo, aburrimiento. Pues hoy vamos a solucionarlo. Olvídate de las manidas ensaladas de atún y pollo y atrévete a preparar con nosotros esta interesante y energética ensalada. No solo cuidaras tu cuerpo, también descubrirás nuevos sabores y texturas gracias a sus desconocidos protagonistas: el kale y el tempeh.

 

Como ya sabéis, tengo la suerte de tener una pequeña huerta de alquiler y, este año, entre otras muchas cosas, he cultivado kale. Esta verdura, también conocida como berza, pertenece a la familia de las coles y, hasta hace bien poco, su cultivo se limitaba prácticamente a alimentar al ganado. Hoy en día y gracias a sus múltiples propiedades, está de moda, siendo un ingrediente habitual de los licuados verdes o “green smothies” y piedra angular de dietas vegetarianas o veganas. Además, debido a su bajo aporte27042017-IMG_2803 calórico, es muy utilizada en dietas de adelgazamiento. Si a esto le sumamos su elevado aporte proteico respecto a otros vegetales y que es fuente de minerales como hierro, calcio, magnesio y zinc, y que nos aporta grandes dosis de vitaminas (C, E, A y K), nos encontramos que estamos frente a uno de esos llamados “super alimentos” que no pueden faltar en nuestra dieta. Otro punto a su favor es su versatilidad: lo podemos consumir salteado, cocido, frito e, incluso, crudo (aunque los tallos son un poco duros y pueden llegar a amargar)

 

El otro gran protagonista de este plato es el tempeh. Este alimento derivado de la soja, se produce mediante la fermentación controlada de la soja con un hongo, el Rhizopus. Este primo hermano del tofu, nos proporciona una buena cantidad de proteínas de origen vegetal de gran calidad, ya que tiene todos los aminoácidos esenciales. Además, debido a la fermentación, produce agentes antibióticos en nuestro organismo que son muy beneficiosos para el transito intestinal y el correcto funcionamiento del aparato digestivo. Es un alimento muy popular en el sudeste asiático, sobre todo en Indonesia, de donde se cree que es originario.

Bueno, pues como siempre, después de conocer nuestros ingredientes principales, vamos a empezar con la receta, ¿estás listo? ¡Pues empezamos!

Ingredientes (2 personas)

1/2 kg de kale

150 gr de tempeh

1 cebolla

5 – 6 rabanitos picantes

2 dientes de ajo

1 y 1/2 granada

Para el aliño: aceite de oliva, vinagre de vino, el zumo de una granada, ralladura de limón, sal y pimienta.

En primer lugar, vamos a saltear el kale, lo justo para que se ablande. En una sartén, calentamos un poco de aceite con los ajos finamente picados y dejamos que se cocinen. 27042017-IMG_2808Añadimos el kale y salteamos, aproximadamente, durante 5 minutos.

En la misma sartén, salteamos la cebolla cortada en juliana hasta que se empiece a poner tierna y reservamos.

Cortamos el tempeh en tiras y cocinamos con un chorrito de aceite a fuego medio – alto hasta que esté bien crujiente y doradito. Reservamos sobre papel de cocina para absorber el exceso de grasa.

Mientras los ingredientes cocinados se templan, desgranamos media granada y preparamos el zumo con la otra. Cortamos el rabanito en finas rodajas y reservamos.

Para preparar el aliño, mezclamos todos los ingredientes como una vinagreta normal y reservamos

hasta el momento de emplatar. Montamos la ensalada y aliñamos. Para decorar nosotros hemos aprovechado unas flores de rabanito que se habían animado

 

con estos calores (algún día hablaremos de las flores comestibles), que le aportan un toque fresco y, ademas, quedan bonitas.

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Pues ya tenemos nuestra super ensalada, ¿qué os ha parecido? ¿conocíais el kale? ¿y el tempeh? Cuéntamelo en los comentarios, dale a me gusta y no te olvides de compartir en las redes sociales. Y, como siempre, si se acaba el mundo, que nos pille en la cocina