Rissoto de remolacha

¡Hola canallas!

Aprovechando que esta semana hemos recogido las últimas remolachas de la huerta y que me podría plantear montar un puesto en el mercadillo de mi barrio para venderlas, vamos a utilizarlas para preparar un delicioso rissoto con un peculiar color rosado que no defraudara a los amantes de este plato de arroz italiano y que deleitará las papilas gustativas de aquellos ilusos que no lo hayan probado. Pero, antes de nada y, como siempre, vamos a conocer un poco la historia de esta receta.

El termino “rissoto” proviene del italiano riso, que significa arroz y hace alusión a una de las maneras más comunes de cocinarlo en el norte de Italia. Es uno de los pilares de la gastronomía de Verona, el oeste de la Lombardia y Piamonte,por la abundancia de arroz en los cultivos de estas zonas. Hay tantos rissotos como podamos imaginar, pero los ingredientes principales son el arroz y el queso. Sobre el arroz, es importante usar las variedades más adecuadas, sobre todo arborio y carnaroli, por la gran cantidad de almidón que poseen y por su capacidad para absorber líquidos, lo que hace que el resultado final sea cremoso. Sobre el queso a utilizar, que decir, el parmesano es el indiscutible rey para esta receta.

En este caso, la remolacha se convierte en un gran aliado para darle el toque canalla que buscamos a la receta. Su dulce y terroso sabor contrata a la perfección con el sabor fuerte y ligeramente picante del parmesano, además de aportar un precioso color rosado al plato que hace que se coma con los ojos.30052017-IMG_2839

Esta verdura, aunque deliciosa, no debe consumirse de manera habitual por su alto contenido en azúcares, pero, puestos a elegir, es preferible comerse una buena remolacha de cultivo orgánico que una palmera de chocolate, ¿o no?. Su cultivo es muy antiguo, estando su origen en el norte de África y algunas zonas de Asia y Europa. En un principio, se utilizaban únicamente sus hojas que, posteriormente, fueron perdiendo protagonismo frente a la raíz. A pesar de todo, sus hojas, siempre que estén limpias de fertilizantes y pesticidas, son deliciosas en ensalada, así que, ya sabéis, ¡no las tiréis!. En la actualidad, se pueden diferenciar diferentes variedades de remolacha, siendo las más populares la de mesa, en diferentes formas y colores, y la azucarera, utilizada para la producción de azúcar.

Ya que conocemos la historia de este plato y un poquito sobre su compañero de hoy, podemos empezar con la receta, ¡vamos allá!

Ingredientes (4 personas)

400 gr de arroz (de la variedad arborio o carnaroli)

1 l. de un buen caldo (si es casero, mejor)

1/2 cebolla morada

1 remolacha grandecita

1 copita de un buen vino blanco

200 gr de queso parmesano (del bueno, sin rallar y sin embolsar, lo agradeceréis)

2 nueces de mantequilla

4 cdas de aceite de oliva

Sal y pimienta.

En primer lugar, pelamos la remolacha (consejo: poneos guantes) y la cortamos en pequeños dados. Picamos la cebolla en brunoise y sofreímos junto con la remolacha en 4 cucharadas de aceite.

Cuando la cebolla empieza a transparentar, añadimos el arroz y sofreímos, removiendo continuamente, hasta que coge un precioso color nacarado. Añadimos el vino blanco y dejamos que evapore el alcohol. Mientras tanto, en una olla aparte, ponemos el caldo a calentar.

Ahora viene es el momento de armarse de paciencia: cuando el vino se ha reducido y casi no tengamos caldo, añadimos, cacito a cacito (suave suavecito…) el caldo. Cuando el arroz absorbe prácticamente la totalidad del líquido, volvemos a añadir otro cazo, y así sucesivamente, hasta que el arroz este cocinado, unos 20 minutos aproximadamente. Mientras tanto es super mega importantísmo no dejar de remover. Esto va a hacer que el arroz libere todo su almidón y nos quede bien cremoso y ligado.

Con el arroz ya cocinado, retiramos la olla del fuego y añadimos la 30052017-IMG_2838mantequilla con 100 gr. de parmesano rallado y removemos hasta que quede bien disuelto y mezclado.

Para decorar, hacemos unos crujientes con el queso rallado restante y unas finas rodajas de remolacha en el horno, ¡y ya está! Nuestro rissoto listo para degustarlo con una buena copa de vino. En este caso, también le hemos puesto unas gotitas de pasta de albahaca, que va muy bien con el conjunto, pero podéis prescindir de ello, está igual de rico.

¿Os ha gustado la receta?¿cómo preparáis vosotros el rissoto?¿lo habíais hecho alguna vez? Cuéntamelo en los comentarios, dale al me gusta y comparte en las redes sociales y, no te olvides, si se acaba el mundo…que nos pille en la cocina.