Carpaccio de fresas y rabanitos

¡ Hola “canallas”!

Sí, habéis leído bien, fresas y rábanos, no se me ha ido la olla (aún). Estos dos productos, como no, de temporada, combinan extrañamente bien. Y no solo por su color, también por su sabor. El dulzor de la fresa se ve potenciado por el ligero pero punzante picante del rábano y el misterioso umami del queso curado… ¿Y qué decir del contraste de texturas? Entre suave y crujiente…una autentica fiesta en tu boca, sin más.

En cuanto a las cualidades nutricionales, ya hablamos de la fresa en entradas anteriores, así que, vamos a ver que nos aporta el rábano. Y es que, las cualidades de esta hortaliza, cultivada ya antes de que los egipcios construyeran las primeras pirámides, no son moco de pavo y no deben “importarte un rábano”. Con tan solo 16 Kcal. por 100 gramos, es una magnifica fuente de vitamina C, al igual que la fresa, además de aportarnos micronutrientes tan importantes como potasio, cobre, magnesio, manganeso y vitamina B6. Además, según la medicina antigua, se consideraba efectivo como antídoto contra algunos venenos, por lo que se solía consumir mezclado con nueces, apio y limón antes de las comidas más “comprometidas” (Debido a su manejable tamaño, puedes llevar alguno en el bolsillo si te toca comer con tu suegra o con tu jefe…gracias). Bromas aparte, vamos a ver que ingredientes necesitamos para preparar este sorprendente carpaccio:

Ingredientes (para 2 raciones)

-4 fresas grandes

-3 rabanitos

-1 cuña pequeña de queso de oveja curado

-Aliño: crema de vinagre balsámico al chocolate, sal negra y aceite de oliva.

Empezamos lavando muy bien las fresas y los rábanos (atención a estos últimos que suelen traer bastante tierra). Con una mandolina o cuchillo muy afilado, fileteamos las fresas lo más fino posible y colocamos en un plato sobre papel absorbente para que no nos suelten demasiado jugo en el plato. Reservamos y hacemos lo mismo con el rabanito.

Colocamos en un plato, alternando una loncha de fresa y otra de rábano, y sacamos lascas muy finas de la cuña de queso (si no tenéis un cortador especial de queso, podéis utilizar un pelador, también salen muy bien) y colocamos encima del carpaccio. Aliñamos con un hilito de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de la crema de vinagre balsámico al chocolate y un pellizco de sal negra. ¡Fin!

Y ya esta, tan fácil como eso. No tenéis excusa para preparar esta receta tan sencilla y sorprendente  con ingredientes tan asequibles y fáciles de encontrar. Sorprende a tu paladar y al de tus comensales con una receta perfecta ahora que se acerca el calorcito.

¿Te ha gustado? ¿que te parece la combinación de las fresas y el rábano? Deja tu comentario, dale al me gusta y comparte en las redes sociales.

Un abrazo cocinillas y ya sabéis…si se acaba el mundo, que nos pille en la cocina.

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