Torrija caramelizada con su almíbar de miel

¡Hola canallas!

¿Os gustan las torrijas?¿Y a quién no?. Este tradicional postre de Semana Santa está delicioso en cualquiera de sus variedades: de leche, de vino, fritas, al horno, frías, calientes…¡qué pecado!.

Y hablando de pecados, aunque este delicioso plato siempre se ha asociado a la Cuaresma o a la Semana Santa, su nacimiento, como tal, no está asociado a ninguna festividad religiosa. La primera noticia escrita de esta receta viene de la mano de nuestro colega el romano Marco Gavio Apicio, gastrónomo nacido en el último cuarto del siglo I a. C., que habla de un pan sumergido en leche, sin darle un nombre concreto.

Por lo que sabemos, la receta de esta “pre-torrija” fue bastante conocida en nuestra Europa medieval, con nombres diversos como “suppe dorate” o “pain perdu” y era utilizada como guarnición para los contundentes platos de caza de la época. Ya en el siglo XIV, el cocinero francés Taillevent en su obra “Le viandier”, nos habla de la receta de las “tostadas doradas” (tostées dorées), más parecidas a las que comemos en la actualidad. También encontramos referencias en las crónicas españolas del siglo XV de la mano de Juan de la Encina, que atribuye a este contundente alimento la capacidad de facilitar la recuperación de las parturientas (¡y de cualquiera!).

En siglos posteriores su popularidad creció y, ya en el XIX, era un plato típico de las tabernas españolas, acompañando un buen chato de vino.

Al parecer, la asociación religiosa viene de la prohibición durante la Cuaresma de no comer carne. El español tipo de esta época no estaba para tirar el pan sobrante que, de manera habitual, servía para acompañar sus viandas, por lo que era aprovechado para hacer torrijas. Además, este calórico alimento, como otros dulces asociados a esta festividad, ayudaba a aguantar a los buenos cristianos el ayuno, que solo les permitía comer una vez al día, siempre y cuando no pagaras, claro. Y si no pagabas era porque solo podías permitirte comprar pan…

Bueno, pues ya que conocemos la historia de este típico dulce, os presento nuestra receta, que viene a ser una torrija con el sabor tradicional, pero con nuestro toque “canalla”. Dulce, aromática, jugosa por dentro y crujiente por fuera, regada con un almíbar de esos espesitos que hacen que se peguen los dedos, y lo mejor…sin olor a fritanga, sin salpicar todo de aceite y rápidas de hacer, ¿te quedas? ¡Pues manos a la obra!

Ingredientes (para 10 torrijas)

-10 rebanadas de pan de molde gordito (yo usé el especial para tostadas)

-150 gr. de azúcar

-1 l. de leche

-1 rama de canela

-la piel de un limón y de una naranja (sin parte blanca, que amarga)

-10 cucharaditas de miel

-Para el almíbar: el zumo de medio limón, 100 gr. de azúcar moreno, 80 gr. de agua, un chorrito de ron (también le va bien anís o un buen vino dulce), 1 cucharadita de canela molida, 2 cucharadas soperas de miel.

Empezamos poniendo en un cazo la leche, las pieles de los cítricos, la ramita de canela y 100 gr. de azúcar. Calentamos hasta que hierva, bajamos el fuego al mínimo y dejamos infusionar durante 30 minutos. Colamos, pasamos a un recipiente y dejamos templar.

Mientras tanto, con un corta pastas o un cuchillo, cortamos cuadrados de pan (desechando los bordes) de igual tamaño. Untamos con miel y pegamos dos trozos, como si fuese una especie de sándwich. Una vez templada la leche, regamos el pan y dejamos que absorba el liquido durante media hora. Dejamos escurrir el pan y reservamos en frío 1 – 2 horas, hasta que cojan cuerpo.

Pre calentamos el grill del horno a 250 – 280 ºC. Espolvoreamos una cucharada generosa de azúcar encima de cada torrija e introducimos en el horno, cerca del grill durante 5 – 10 min, hasta que el azúcar empiece a tostarse (si disponemos de soplete de cocina o quemador, lo utilizaremos). Sacamos del horno y reservamos.

Para preparar el almíbar, calentamos a fuego medio todos los ingredientes hasta que el liquido se reduzca y empiece a espesar. Rociamos las torrijas 06042017-IMG_2660con el almíbar y…¡listos!

Ya tienes unas torrijas diferentes, pero con el sabor de siempre, más ligeras y más limpias. Además, puedes preparar muchas de un solo golpe, no tienes excusas.

Y tu ¿a qué estas esperando? ¿vas a preparar torrijas esta Semana Santa? ¡Pues utiliza esta receta y si te gusta deja tu comentario, dale al me gusta y comparte en las redes sociales!

Feliz Semana Santa, cocinillas, un saludo y, ya sabéis…si se acaba el mundo, que nos pille en la cocina.